Descarga aquí el documento íntegro con las propuestas en formato PDF
Una propuesta del Partido Verde para impulsar un gran acuerdo de ciudad sobre adaptación climática
“Las olas de calor extremo aumentan en frecuencia e intensidad. El cambio climático ya está aquí. Podemos hacer la técnica del avestruz y actuar como si nada estuviera cambiando. O podemos preparar Huesca para proteger a quienes vivimos en ella”.
El calor extremo ya no es únicamente una amenaza futura. Forma parte de una realidad climática que afecta a nuestra salud, nuestras viviendas, nuestros centros educativos, nuestra forma de movernos y la calidad del espacio público.
Las olas de calor se encuentran entre los fenómenos naturales más peligrosos para la salud. Sus consecuencias no se distribuyen de manera uniforme: afectan especialmente a las personas mayores, la infancia, quienes padecen determinadas enfermedades, quienes trabajan al aire libre y quienes viven en viviendas mal aisladas o sin medios adecuados para protegerse del calor.
Las ciudades, además, pueden registrar temperaturas superiores a las de su entorno por la acumulación de calor en el asfalto, el hormigón y los edificios, la escasez de vegetación y la falta de suelo permeable. La Organización Mundial de la Salud señala que las ciudades interiores pueden alcanzar temperaturas entre 3 y 5 °C superiores a las zonas rurales próximas por este efecto.
La Agencia Estatal de Meteorología ha advertido sobre la posibilidad de que las olas de calor alcancen en España valores cercanos a los 50 °C a lo largo de este siglo. No se trata de afirmar que Huesca vaya a registrar necesariamente esa temperatura, sino de reconocer que escenarios que hace unas décadas parecían impensables ya deben formar parte de la planificación pública.
El Plan Huesca 50 °C toma esa cifra como símbolo de un reto colectivo: preparar la ciudad para episodios de calor más frecuentes, intensos y prolongados.
No nace para generar alarma.
Nace para generar soluciones.
Tampoco plantea que debamos resignarnos al calentamiento. La reducción de emisiones sigue siendo imprescindible para limitar el aumento de las temperaturas y evitar los escenarios más graves. Pero, al mismo tiempo, debemos adaptar la ciudad a los impactos que ya estamos experimentando.
Mitigar y adaptarnos son dos partes de una misma política climática.
Podemos reducir emisiones mediante edificios eficientes, energías renovables, movilidad sostenible y una planificación urbana de proximidad. Y podemos protegernos mejor mediante árboles, sombra, viviendas rehabilitadas, centros educativos adaptados, refugios climáticos, fuentes, suelos permeables y protocolos de salud pública.
El Plan Huesca 50 °C es una propuesta inicial. No pretende ser un documento cerrado ni el plan de un solo partido. Su objetivo es abrir un proceso de trabajo que permita construir una estrategia compartida por el Ayuntamiento, las instituciones, la comunidad científica, los profesionales, las organizaciones sociales y la ciudadanía.
Porque preparar Huesca frente al calor extremo no puede depender de una única legislatura.
Debe convertirse en un compromiso de ciudad.